¿Sabías que las mantis religiosas son unos insectos capaces de distinguir colores, girar la cabeza 180 grados y devorar a sus parejas después del apareamiento? Estas son solo algunas de las curiosidades que esconde este fascinante animal, que recibe su nombre por la forma en que posiciona sus patas delanteras, como si estuviera rezando. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre las mantis religiosas, sus características, su hábitat, su alimentación y su reproducción.

¿Qué son las mantis religiosas?

Las mantis religiosas son insectos pertenecientes al orden Mantodea, que agrupa más de 2300 especies distribuidas por todo el mundo. La más conocida es la Mantis religiosa, que se encuentra en África, Asia y Europa, y que fue introducida en América del Norte a finales del siglo XIX.

Las mantis religiosas tienen un cuerpo alargado y fino, que mide entre 4 y 7,5 centímetros de longitud. Tienen dos pares de alas, aunque algunas especies tienen alas reducidas o ausentes, sobre todo en las hembras. Sus patas delanteras están adaptadas para la caza, con filas de espinas que sujetan a sus presas con fuerza. Sus ojos son grandes y compuestos, y les permiten tener una buena visión. Tienen un único oído situado en el tórax, que les sirve para detectar los ultrasonidos de los murciélagos, sus depredadores naturales.

Las mantis religiosas pueden ser de color verde o marrón, dependiendo del medio en el que viven. Así, se camuflan con las hojas y las ramas, y pasan desapercibidas ante sus enemigos y sus víctimas.

¿Cómo se camufla la mantis religiosa?

La mantis religiosa es una experta en el arte del mimetismo, es decir, la capacidad de imitar el aspecto de otros seres vivos o de objetos inanimados. De esta forma, se protege de los depredadores y sorprende a las presas.

La mantis religiosa puede cambiar de color según el entorno en el que se encuentre. Por ejemplo, si vive en un lugar con paja seca, puede adoptar un tono amarillento, mientras que si vive en un lugar con hierba fresca, puede ser verde. Este cambio de color se produce durante la última muda de la mantis religiosa, cuando sale de su exoesqueleto anterior y adquiere uno nuevo.

Además del color, la mantis religiosa también puede modificar su forma para parecerse a otros animales o plantas. Así, hay especies que se asemejan a flores, hojas, cortezas o incluso orquídeas. Algunas mantis religiosas tienen prolongaciones en el cuerpo que les dan un aspecto más irregular y les ayudan a confundirse con el fondo.

¿Qué cazan las mantis religiosas?

Las mantis religiosas son insectos carnívoros que se alimentan de otros animales más pequeños que ellas. Su dieta incluye moscas, abejas, mariposas, saltamontes, grillos, cucarachas y arañas. Sin embargo, algunas especies son capaces de cazar presas más grandes y sorprendentes, como colibríes, lagartijas, ranas e incluso ratones.

Las mantis religiosas cazan al acecho, permaneciendo inmóviles con las patas delanteras juntas hasta que detectan una presa cerca. Entonces, se lanzan sobre ella con una rapidez asombrosa y la sujetan con sus patas espinosas. A continuación, empiezan a devorarla viva por la cabeza, sin importarles si la presa sigue luchando por escapar.

Las mantis religiosas no tienen veneno ni aguijón, pero tienen unas poderosas mandíbulas que les permiten cortar y triturar a sus víctimas. Además, tienen un aparato digestivo muy eficiente, que les permite aprovechar al máximo los nutrientes de sus presas.

¿Qué hacen las mantis a los humanos?

Las mantis religiosas son insectos inofensivos para los humanos, ya que no pueden mordernos ni picarnos. De hecho, son beneficiosas para el medio ambiente, ya que controlan las poblaciones de otros insectos que pueden ser plagas o vectores de enfermedades.

Los humanos podemos observar y admirar la belleza y el comportamiento de las mantis religiosas, siempre con respeto y sin molestarlas. Algunas personas las tienen como mascotas, pero hay que tener en cuenta que son animales muy delicados y que requieren unos cuidados específicos. Además, hay que informarse sobre la legislación de cada país, ya que algunas especies pueden estar protegidas o prohibidas.

¿Cómo se reproducen las mantis religiosas?

Las mantis religiosas son animales solitarios, que solo se juntan para aparearse. El proceso de reproducción de las mantis religiosas es muy peculiar y llamativo, ya que implica el canibalismo sexual de la hembra hacia el macho.

El macho busca a la hembra mediante el olfato, siguiendo las feromonas que ella emite. Cuando la encuentra, se acerca con cautela y se monta sobre ella. Entonces, introduce su abdomen en el de la hembra y deposita su esperma. Durante este acto, la hembra puede girar la cabeza y decapitar al macho, o esperar a que termine y devorarlo entero.

Este comportamiento tiene una explicación biológica: al comerse al macho, la hembra obtiene proteínas y energía para producir los huevos y asegurar la supervivencia de la descendencia. Además, se evita la competencia entre machos por la misma hembra.

La hembra pone los huevos en una estructura llamada ooteca, que tiene forma de espuma y se endurece al contacto con el aire. La ooteca puede contener entre 10 y 400 huevos, según la especie. La hembra la coloca en una rama o en una hoja, donde permanece durante el invierno. Al llegar la primavera, los huevos eclosionan y salen las crías de mantis religiosa, que son muy parecidas a los adultos pero más pequeñas y sin alas.

Las mantis religiosas son unos insectos increíbles, que nos sorprenden con su capacidad de camuflaje, su voracidad y su reproducción. Son unos depredadores implacables, que no dudan en cazar a otros animales e incluso a sus propias parejas. Sin embargo, también son unas criaturas bellas y elegantes, que merecen nuestro respeto y nuestra admiración.

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