Los chinches son unos insectos muy pequeños, pero también muy peligrosos. Algunos de ellos tienen una técnica de caza muy especial, que los hace ser llamados chinches asesinos. ¿Quieres saber cómo cazan y qué pasa si te pican? Sigue leyendo y te lo contamos.

¿Qué son los chinches asesinos?

Los chinches asesinos son un grupo de chinches que pertenecen a la familia Reduviidae. Hay más de 7000 especies de chinches asesinos en el mundo, y se encuentran en todos los continentes excepto en la Antártida. Se llaman así porque son depredadores que se alimentan de otros insectos, e incluso de pequeños vertebrados como lagartijas o ratones.

Los chinches asesinos tienen un aparato bucal en forma de pico, que usan para perforar la piel o el exoesqueleto de sus presas. Luego inyectan una saliva que contiene enzimas que disuelven los tejidos internos del animal, y los succionan como si fueran un batido. Algunas especies también tienen un veneno que paraliza o mata a sus víctimas.

¿Cómo cazan los chinches asesinos?

Los chinches asesinos tienen diferentes estrategias para cazar. Algunos son activos durante el día, y otros durante la noche. Algunos se camuflan entre las plantas o la tierra, y otros se hacen pasar por flores o frutos para atraer a sus presas. Algunos cazan solos, y otros en grupo.

Pero lo que tienen en común es que son muy rápidos y precisos. Pueden detectar el movimiento, el calor o el olor de sus potenciales víctimas, y atacarlas con un movimiento sorprendente. Algunos pueden saltar hasta 40 veces su longitud, y otros pueden volar hasta 50 km/h.

¿Qué pasa si te pica una chinche de este tipo?

Aunque los chinches asesinos no suelen atacar a los humanos, a veces pueden confundirnos con una presa o defenderse si los molestamos. Su picadura es muy dolorosa, y puede causar inflamación, enrojecimiento, ampollas o necrosis en la zona afectada. Además, su saliva puede transmitir enfermedades como el mal de Chagas, que afecta al corazón y al sistema nervioso.

Si te pica una chinche de este tipo, lo primero que debes hacer es lavar la herida con agua y jabón, y aplicar hielo o una pomada antiinflamatoria. Luego debes acudir al médico para que te examine y te recete algún antibiótico o antihistamínico si es necesario. También debes vigilar si aparecen síntomas como fiebre, dolor de cabeza, fatiga o erupciones cutáneas, que pueden indicar una infección.

¿Cuál es la chinche más peligrosa?

Entre las miles de especies de chinches asesinos, hay algunas que destacan por su tamaño, su veneno o su agresividad. Por ejemplo:

– La vinchuca (Triatoma infestans) es una chinche que vive en América del Sur, y que es la principal transmisora del mal de Chagas. Tiene unos 2 cm de largo, y se alimenta de la sangre de los mamíferos, incluyendo a los humanos. Suele picar por la noche, cuando las personas duermen, y se esconde en las grietas de las paredes o los techos.
– El asesino besador (Rhodnius prolixus) es otra chinche que también transmite el mal de Chagas. Vive en América Central y del Norte, y tiene unos 3 cm de largo. Se llama así porque suele picar cerca de los labios o los ojos de las personas, aprovechando su respiración para localizarlas.
– El asesino gigante (Apiomerus crassipes) es una chinche que vive en América del Sur, y que puede llegar a medir hasta 4 cm de largo. Tiene unas patas traseras muy largas y fuertes, que usa para saltar sobre sus presas. Su veneno puede causar un shock anafiláctico en algunas personas alérgicas.
– El asesino de abejas (Apiomerus flaviventris) es una chinche que vive en América del Norte, y que se especializa en cazar abejas y avispas. Tiene unos 2 cm de largo, y un color amarillo y negro que le ayuda a mimetizarse con sus presas. Su picadura puede provocar una reacción alérgica severa en algunas personas.

Los chinches asesinos son unos insectos fascinantes, que han desarrollado unas técnicas de caza muy eficaces. Sin embargo, también son unos animales peligrosos, que pueden causar graves daños a los humanos si los pican. Por eso, es mejor admirarlos desde la distancia, y evitar molestarlos o provocarlos.

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