Las tortugas marinas son animales fascinantes que llevan más de 100 millones de años habitando los océanos del mundo. Sin embargo, en la actualidad se enfrentan a múltiples amenazas que ponen en riesgo su supervivencia, como la pérdida y degradación de su hábitat, la captura incidental en actividades pesqueras, el comercio ilegal de sus huevos, carne y caparazones, la contaminación por residuos marinos y el cambio climático.

En este artículo te contamos cuál es el estado de conservación de las tortugas marinas, qué pasaría si desaparecieran y qué medidas se están tomando para evitar su extinción.

¿Cuál es el estado de conservación de las tortugas marinas?

Existen siete especies de tortugas marinas en el mundo: la verde (Chelonia mydas), la carey (Eretmochelys imbricata), la boba (Caretta caretta), la laúd (Dermochelys coriacea), la lora (Lepidochelys kempii), la olivácea (Lepidochelys olivacea) y la plana (Natator depressus). Todas ellas se encuentran en algún grado de amenaza según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que clasifica a las especies en función del riesgo de extinción al que se enfrentan.

De acuerdo con la UICN, las tortugas carey y lora están en peligro crítico, lo que significa que tienen un riesgo extremadamente alto de extinguirse en la naturaleza. Las tortugas verde, boba y laúd están en peligro, lo que implica que tienen un riesgo muy alto de extinguirse. Y las tortugas olivácea y plana están vulnerables, lo que significa que tienen un riesgo alto de extinguirse.

Estas categorías se basan en criterios como el tamaño y tendencia de la población, el área de distribución, el grado de fragmentación del hábitat y la probabilidad de extinción en un plazo determinado.

¿Qué pasaría si desaparecieran las tortugas marinas?

Las tortugas marinas son especies clave para el funcionamiento de los ecosistemas marinos, ya que cumplen funciones ecológicas importantes como herbívoros, depredadores, carroñeros y dispersores de semillas. Además, contribuyen a mantener el equilibrio entre los diferentes niveles tróficos y aportan nutrientes al medio.

Si las tortugas marinas desaparecieran, se producirían efectos negativos en la estructura y dinámica de los ecosistemas marinos, afectando a otras especies que dependen de ellos. Por ejemplo, la desaparición de las tortugas verdes podría provocar un aumento descontrolado de las algas que consumen, alterando el hábitat y la disponibilidad de recursos para otras especies. La desaparición de las tortugas carey podría reducir la diversidad y abundancia de los arrecifes de coral que habitan, ya que se alimentan de esponjas que compiten con los corales por el espacio. La desaparición de las tortugas boba y laúd podría disminuir la cantidad y calidad de los sedimentos marinos que remueven al buscar alimento o anidar en las playas. La desaparición de las tortugas lora y olivácea podría afectar a las redes alimentarias marinas, ya que son presa de otros animales como tiburones, peces y aves.

Además, las tortugas marinas tienen un valor cultural, social y económico para muchas comunidades humanas que conviven con ellas. Las tortugas marinas son fuente de alimento, ingresos, turismo, educación, investigación y conservación para muchas personas. Su desaparición supondría una pérdida irreparable para el patrimonio natural y cultural de la humanidad.

¿Qué medidas se están tomando para evitar la extinción de las tortugas marinas?

Para evitar la extinción de las tortugas marinas se requiere un esfuerzo conjunto entre los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado y la sociedad civil. Existen diversas iniciativas a nivel nacional, regional e internacional que buscan proteger y conservar a estas especies y sus hábitats.

A nivel nacional, muchos países han desarrollado planes de acción para la conservación de las tortugas marinas, que incluyen medidas como la protección de las áreas de anidación y alimentación, la operación de centros tortugueros, la participación comunitaria, el monitoreo estandarizado, la implementación de dispositivos excluidores de tortugas en las pesquerías, el control del comercio ilegal y la gestión de los residuos marinos.

A nivel regional, existen acuerdos y convenios que promueven la cooperación entre los países para la conservación de las tortugas marinas y sus hábitats. Por ejemplo, la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas (CIT), que es el único instrumento internacional dirigido exclusivamente a la protección de estas especies y que cuenta con 15 países miembros, entre ellos Argentina.

A nivel internacional, existen tratados y organismos que reconocen a las tortugas marinas como especies amenazadas y regulan su comercio. Por ejemplo, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohíbe el comercio internacional de las tortugas marinas y sus productos; o la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), que promueve la cooperación entre los países para la conservación de las especies migratorias.

Estas medidas son necesarias pero no suficientes para garantizar la supervivencia de las tortugas marinas. Se requiere también un mayor compromiso y concienciación por parte de todos los actores involucrados, así como una mayor inversión en investigación, educación y divulgación sobre la importancia y el valor de estas especies.

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