Como impacta la sobrepesca en las economías regionales de Sudamérica y sus derivaciones

La sobrepesca es un problema ambiental y económico que afecta a las economías regionales de Sudamérica de diversas maneras, y sus consecuencias pueden ser significativas. Aquí te presento algunas de las formas en que la sobrepesca impacta en la región y sus derivaciones económicas:

Reducción de la producción pesquera: La sobrepesca implica la captura de más peces de los que pueden reproducirse de manera sostenible. Esto conduce a una disminución de las poblaciones de peces, lo que, a su vez, reduce la cantidad de pescado disponible para su comercialización. Esto tiene un impacto directo en la producción pesquera regional.

Pérdida de empleos y comunidades costeras:

 En muchas regiones de Sudamérica, la pesca es una actividad económica fundamental que sustenta a numerosas comunidades costeras. La sobrepesca puede llevar a la disminución de las capturas, lo que a su vez puede resultar en la pérdida de empleos en la industria pesquera y en actividades relacionadas, como el procesamiento y la distribución de pescado. Esto puede afectar negativamente a la economía local y al bienestar de las comunidades costeras.

Impacto en la exportación:

Sudamérica es un importante exportador de productos pesqueros a nivel mundial. La sobrepesca puede disminuir la disponibilidad de pescado para la exportación, lo que afecta los ingresos por exportaciones de los países de la región. Esto, a su vez, puede tener un impacto en la balanza comercial y en la economía nacional. Un claro ejemplo de esto Argentina y Perú.

Disminución de la biodiversidad marina:

 La sobrepesca no solo reduce las poblaciones de peces explotados, sino que también puede tener un efecto cascada en los ecosistemas marinos al desequilibrar las cadenas tróficas. La pérdida de biodiversidad marina puede tener consecuencias a largo plazo en la salud de los océanos y en la capacidad de los pescadores para mantener sus capturas.

Medidas de conservación y regulación

 Para abordar el problema de la sobrepesca, los gobiernos y las organizaciones regionales han implementado regulaciones y medidas de conservación, como cuotas de captura, tallas mínimas y temporadas de pesca. Estas medidas pueden tener costos adicionales para la industria pesquera, pero son necesarias para asegurar la sostenibilidad a largo plazo de la actividad. Aunque es fundamental que estas medidas, sean apoyadas con forma permanente por controles de fiscalización de esas medidas, que si bien conllevan un costo elevado son elementales para su cumplimiento.

En resumen, la sobrepesca tiene un impacto negativo en las economías regionales de Sudamérica al reducir la producción pesquera, afectar los empleos locales, disminuir los ingresos por exportación y dañar la biodiversidad marina. Para abordar este problema, es fundamental adoptar prácticas de pesca sostenible y gestionar de manera efectiva los recursos pesqueros.

Algunas de las prácticas de pesca sostenible buscan asegurar la explotación de los recursos marinos de manera que se mantengan a lo largo del tiempo, minimizando los impactos negativos en el medio ambiente y al mismo tiempo siendo económicamente viable para las comunidades pesqueras. Estas prácticas son fundamentales para garantizar la salud de los ecosistemas marinos y la continuidad de la actividad pesquera. Aquí tienes algunas prácticas de pesca sostenible que son ambiental y económicamente viables:

Gestión basada en cuotas:

Establecer límites en la cantidad de captura de especies en función de la salud de las poblaciones y el ecosistema. Esto asegura que no se capturen más peces de los que pueden ser reemplazados por la reproducción, contribuyendo a la conservación de las poblaciones y al mantenimiento de la actividad económica a largo plazo.

Tallas mínimas y regulaciones de mallas:

Establecer tallas mínimas para la captura de peces y regulaciones de mallas adecuadas para permitir la liberación de ejemplares jóvenes o no deseados. Esto ayuda a proteger a las poblaciones juveniles y evitar la captura accidental de especies no objetivo.

Protección de áreas sensibles:

 Establecer áreas marinas protegidas donde la pesca esté restringida o prohibida, permitiendo la recuperación de ecosistemas y poblaciones de peces. Estas áreas también pueden actuar como reservorios de peces que migran hacia zonas de pesca.

Sistemas de monitoreo y vigilancia:

 Implementar sistemas de seguimiento y control para asegurarse de que se cumplan las regulaciones pesqueras. Esto puede incluir la utilización de dispositivos de rastreo, cámaras a bordo y patrullas de vigilancia para prevenir la pesca ilegal y no regulada. A menudo, estas medias no son ejecutadas en su debida dimensión ya que requiere de recursos, insumos y grandes erogaciones que aun hoy no son tenidas en cuenta,  con la verdadera dimensión de lo que se trata de resguardar. Esto es competencia de los estados que tienen jurisdicción y la obligación legal de estos.

Pesca selectiva

Utilizar métodos de pesca selectiva que minimicen la captura accidental de especies no objetivo y reduzcan los daños al ecosistema. Algunas técnicas incluyen redes de enmalle, trampas y anzuelos circulares, que permiten a los pescadores seleccionar las especies objetivo. Si bien son medidas básicas que en muchos casos ya se vienen aplicando, y que su efectividad no es absoluta, pero da como resultado un gran porcentaje de éxito que mejora las prácticas tradicionales.

Certificación sostenible:

Buscar la certificación de pesca sostenible a través de organizaciones como el Marine Stewardship Council (MSC), que establece estándares y etiquetas para productos pesqueros sostenibles. Esto puede aumentar el valor de mercado de los productos pesqueros y atraer a consumidores preocupados por la sostenibilidad.

Cooperación y gestión internacional:

 La pesca en aguas internacionales y transfronterizas requiere la cooperación entre países para establecer regulaciones conjuntas y asegurar la sostenibilidad de las poblaciones de peces. Los acuerdos regionales y las organizaciones de pesca desempeñan un papel crucial en este sentido, que se basan en la buena voluntad de las partes que intervienen, pero el rol de la cooperación internacional con controles sería una gran medida para este campo.

Diversificación de fuentes de ingresos

Fomentar la diversificación de fuentes de ingresos para las comunidades pesqueras, como el turismo, la acuicultura y la pesca artesanal, para reducir la dependencia exclusiva de la pesca comercial.

Estas prácticas de pesca sostenible tienen como objetivo equilibrar la necesidad de proteger los recursos marinos y el medio ambiente con la viabilidad económica de la pesca a largo plazo. Al adoptar estas prácticas, se puede lograr una explotación sostenible de los recursos marinos que beneficie tanto a las comunidades pesqueras como al medio ambiente marino.

De hecho a través de la acuicultura, se ha logrado en términos reales, sostener el aumento del consumo de productos marinos, producto del aumento de la población mundial y la tendencia creciente al consumo de proteínas de origen animal y de la mejor fuente posible, donde en este campo las que proveen la carne de pescado es la mejor opción.

La acuicultura que en principio de los años 1970 cubría menos del 10% del consumo mundial, paso a hoy día a cubrir más de un 50% de ese consumo.  Colaborando de esta manera a evitar la sobrepesca de algunas especies.

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